viernes, 29 de diciembre de 2017

Goodbye 2017

Es un poco delicado hablar sobre este año porque no puedo omitir que pasaron muchas cosas fuertes para mí, para Venezuela y para el mundo, pero a pesar de cualquier adversidad se que nunca faltarán cosas que agradecer, algo de amor dentro de nuestros corazones y buenos momentos que recordar. Hoy, como acostumbro a hacer desde que empecé el blog, en este post compartiré con ustedes mis fotos favoritas del 2017. Hacer esto, para mí, no es solo mostrar imágenes que me gusten, sino también es una forma de recordar las sensaciones y sentimientos que tuve en esos momentos.

La primera mitad de mi  año transcurrió en Maracaibo, Venezuela. No tuve tantas sesiones fotográficas programadas como en 2016, pero las que hubo las disfruté muchísimo. En Maracaibo viví mis momentos favoritos de todo el 2017: Una caminata en el centro de la ciudad con Talleres Pixel como práctica del curso de retrato fotográfico en febrero, una salida fotográfica a la isla de San Carlos organizada por Maracaibo Fotogénica en marzo y un evento abierto de caridad organizado por El Evangelio Cambia  en mayo, cuya información llegó a mí gracias al programa de radio en el que trabajé en Maracaibo. Al ver las fotos de esos momentos me emociono y recuerdo claramente cómo me sentí, quienes fueron a tomar fotos esos días también, mis conversaciones con la gente y la alegría que emanaban al ver que un grupo de personas los iba a fotografiar, etc.

Estoy segura de que esos fueron mis momentos favoritos del 2017 porque fueron experiencias totalmente diferentes a una sesión de fotos. Detrás de cada fotografía solo hay espontaneidad y varias horas caminando bajo el sol. Y es un reto porque solo tienes un instante para conectarte con la persona que vas a fotografiar, y lo que captes en tu imagen dependerá de tus palabras o tu lenguaje corporal. O simplemente, como me pasó en la mayoría de las fotos, cada persona a fotografiar te va a sorprender. También, quise tener un detalle con algunas de esas personas que fotografié en la caminata en el centro de Maracaibo e imprimí varias fotos para obsequiárselas. Esto lo hice en marzo y en junio y fue muy bonito reencontrarme con gente tan linda, conversar con ellos de nuevo, que me dieran un abrazo o una sonrisa e incluso ayudar a una señora que fotografié a montar los maniquíes en los que pone la ropa que vende. Sin duda, esto fue lo mejor de mi año.

La segunda mitad de mi 2017, como bien saben, la he estado viviendo en Ecuador junto con mi mamá, su esposo y mi hermana. Cuando recién llegamos estábamos viviendo en un pueblo pequeño, lo cual nos motivaba a ir a otras ciudades cercanas o hacer un viaje de fin de semana ocasionalmente. De esos paseos y viajes me quedaron muchas fotos lindas, principalmente de naturaleza, urbanas o algún retrato a mi musa infalible: mi hermana. A mediados de septiembre nos mudamos a una ciudad más grande que queda a una hora del pueblo en donde estábamos antes. Aunque no paseamos o viajamos tanto como antes, porque gracias a Dios prácticamente todo lo que necesitamos está aquí, igual de vez en cuando nos salimos de la rutina y vamos a la playa. Estar aquí me ha dado la oportunidad de unirme más con la naturaleza ya que aquí es más seguro que en Venezuela ir a bosques, parques o a la playa.

Siento que, en lo personal, este año no ha sido de los mejores. Mis dos abuelos se vieron bastantes graves de salud, pero gracias a Dios mi abuelo materno ya está muchísimo mejor y mi abuelo paterno, aunque preferiría tenerlo aquí, ya no está sufriendo más y nos cuida desde el cielo. Igualmente quise disfrutar el 2017 lo más posible: aprendí muchas cosas, compartí buenos momentos con mi familia, conocí gente maravillosa y lugares nuevos tanto en Ecuador como en Maracaibo, me reencontré con personas queridas que tenía tiempo sin ver, logré aunque fuera por poco tiempo trabajar como locutora en un programa de radio, disfruté de hacer ejercicio y aprendí a comer bastantes cosas que no había comido antes o no me había atrevido a probar, y esto es un logro personal porque desde pequeña he sido una persona "mala boca".

Finalmente, quiero agradecer de nuevo a las personas que me acompañaron delante y detrás de cámaras cuando hice estas fotos. Muchas ya las deben haber visto en mis posts anteriores o en mi Instagram pero espero que les gusten como cuando las recién publiqué. También, espero poder traerles más y mejores posts para el 2018.

Enero







Febrero







Marzo








Abril







Mayo








Junio








Julio







Agosto








Septiembre








Octubre








Noviembre




Diciembre





Canciones de hoy


Ya que el año está por terminar quiero recomendarles mis 5 canciones favoritas del 2017. Tal vez ya las hayan escuchado todas o tal vez no, pero si hay alguna que no conozcan escúchenla y siéntanla como mi regalo de navidad de mí para ustedes.

Estocolmo-Arawato Arawato es una banda formada por Rodrigo Solo, vocalista de Viniloversus, Luis Jiménez, vocalista de Los Mesoneros, y Carlos Imperatori, ingeniero de sonido y productor musical de importantes bandas venezolanas. En el 2014 lanzaron su primer single pero este año publicaron dos canciones más. Ambas son muy buenas pero Estocolmo es mi favorita. Espero que en el 2018 vengan más canciones de Arawato
That's what I like-Bruno Mars Bruno Mars se lució con este excelente álbum que publicó este año. Combinó perfectamente el estilo musical de la década de los '60 y '70 con el hip hop y el R&B, principalmente. No me canso de oír esta canción ni de ver el video musical.
Fuerza-Toni Quattro feat. Nani Castle Esta canción me la mostró una amiga como en mayo o junio. Todavía me encanta y la escucho cada vez que puedo. Su musicalización te va tomando por sorpresa a medida que la vas escuchando.
Buscando huellas-Major Lazer feat. J Balvin & Sean Paul Hubo muchísimas canciones del género urbano (reggaetón, trap, dance) que se hicieron muy populares este año pero que personalmente no me gustaron o me cansaron, llevándome a que, por inercia, no me gustaran, pero esta canción en particular fue mi favorita de este año. Me da muchas ganas de bailar
Mi buen amor-Mon Laferte con Enrique Bunbury No me gusta para nada oír canciones que hablen de desamor, de amores imposibles o no correspondidos, pero aunque la mayoría de las canciones de Mon Laferte tocan estos temas honestamente yo disfruto mucho su música. Su voz es increíble, fuerte y mágica. Si no lo han hecho aún, escuchen algunas canciones de esta estrella en ascenso.


Gracias por leer este y todos los posts que publiqué este año. Y estén preparados porque en el 2018 el blog (por fin) tendrá un cambio de imagen.


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Feliz año nuevo, Amanda.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Cheo

Mi abuelo paterno se llama José Luis Viloria Matheus, pero todos lo llamábamos Cheo. Nació el 17 de marzo de 1938 en Maracaibo, estado Zulia. Él era una persona de voz alta y carácter fuerte, pero cada vez que íbamos a visitarlo nos recibía a mi hermana y a mí con pancitos dulces y un racimo de cambures. Mi abuelo era una de las personas más zulianas que conozco: su forma de hablar era muy maracucha, escuchaba gaita durante todo el año y era fan de las Águilas del Zulia y del baseball en general. Gracias a él y a mi papá aprendí a jugar dominó, pero nunca aprendí a poner las fichas en la mesa con la misma fuerza y ruido que él hacía cuando era su turno. Él era de esos típicos abuelos que se despiertan muy temprano y leen la prensa, así que varias veces cuando lo iba a visitar él me tenía guardado recortes de prensa sobre algún concurso fotográfico que ya había pasado, destinos turísticos interesantes o algún evento que se haría en la ciudad que pudiera interesarme. También, cuando mi hermana y yo vivíamos en Cumaná, él nos llamaba cada vez que se enteraba que hubo un temblor en alguna de las otras ciudades de nuestro estado para saber cómo estábamos, pero en los 6 años que estuvimos allá nunca sentimos ninguno.

Mi papá, que amó y admiró mucho a mi abuelo, siempre me dice que llega una etapa en la vida en que puedes retribuirle a tus padres todo lo que hicieron por ti mientras crecías. Por eso hizo que mi abuelo estuviera muy presente en mi vida y en la de mi hermana. Compartimos viajes, cumpleaños, desayunos y almuerzos familiares, diligencias, parrilladas, aniversarios de bodas y días normales.

Aunque mi abuelo y yo no conversamos tanto durante mi niñez y los inicios de mi adolescencia siempre supe que era una gran persona con muchas experiencias interesantes. Pero nuestra cercanía empezó a crecer desde hace casi dos años. Abuelo Cheo tenía desde hace años una prótesis en la rodilla y a finales del año 2015 su prótesis se infectó. Su hemoglobina bajó mucho y la rodilla le incomodaba, así que en enero de 2016 lo hospitalizaron. Desde ese entonces mi abuelo mejoraba, volvía a decaer, lo hospitalizaron varias veces, lo operaron. Siempre estuve pendiente de él en esos momentos pero nunca sentí que fuera algo tan grave porque nunca dejó de ser una persona de voz alta y carácter fuerte a pesar de cómo pudiera estar su salud.

El año pasado le dije a mi papá que mientras él trabajaba en la mañana me dejara en la clínica para acompañar a mi abuelo en una de esas veces que estuvo hospitalizado y que al terminar su trabajo al mediodía me buscara. Ya yo había acompañado varias veces a mi papá a visitarlo y él siempre llevaba su corneta inalámbrica y su iPod con la música que le gustaba a mi abuelo (La orquesta Billo´s, boleros, gaitas, Guaco, Frank Sinatra) porque eso lo animaba, así que cuando fui a visitarlo decidí hacer lo mismo, pero muy humildemente con la música que yo tenía en mi iPod que le pudiera gustar.

Desde hace varios meses yo conversaba más con mi abuelo. Me habló de su vida, de su trabajo con las compañías petroleras, los viajes con la familia y otras cosas, pero ese día que lo visité conversamos mucho más. Él, como siempre, estaba viendo las noticias, así que hablábamos sobre lo que pasaba. Recuerdo que para ese entonces yo estaba leyendo un libro de entrevistas que hizo la periodista Shirley Varnagy en el año 2014, y le comenté sobre las entrevistas interesantes que había leído, e inevitablemente hablábamos sobre la situación del país. Me entristecía darme cuenta lo mal que lo ponía y lo mucho que lo afectaba lo que pasaba Venezuela en todos los sentidos, porque él pudo vivir los mejores años de este país.

Después hubo otra época en la que estuvo en cama por meses, si no me equivoco fueron dos o tres,  también por sus problemas con la prótesis de la rodilla. Estar así lo ponía de mal humor. Como pasó  largo tiempo en cama, veía mucha televisión y escuchaba mucha radio, así que cuando iba a su casa a visitarlo me quedaba con él conversando de todo y solo salía de su cuarto cuando había que almorzar. Recuerdo que veía mucho el canal IVC y escuchaba a César Miguel Rondón por las mañanas. Las veces que hice caminatas fotográficas en el centro de Maracaibo le contaba cómo me fue y a su vez él me contaba sus historias sobre esa parte maravillosa de la ciudad.

Esos dos momentos específicamente los atesoraré por siempre porque me hicieron entrar en sintonía con mi abuelo Cheo, incluso más que en los viajes o en las reuniones familiares y pude reafirmar lo que ya sabía: que era una excelente persona.

La última vez que lo vi fue a finales de junio antes de irme a Ecuador, y ya hoy se cumple un mes de su fallecimiento. No haber estado con mi familia en sus últimos días fue triste para mí porque se que la presencia y el apoyo de mi hermana y mío era importante, pero desde aquí traté de hacer todo lo que estuviera en mis manos para ayudarlo y para apoyar a mi papá y a la familia.

Me alegra que a pesar de todo lo que pasó, mi abuelo no sufrió más de lo que pudo haber sufrido. Me gusta  pensar en la idea de que, como buen zuliano, este 18 de noviembre pasó su mejor día de la Virgen de Chiquinquirá porque estuvo junto a ella. También estoy muy agradecida con Dios por darme el honor de tenerlo como abuelo, a mi papá por haberlo involucrado tanto en mi vida de la mejor manera posible y con todas las personas que le dieron apoyo y estuvieron pendientes de él.

Hoy quiero compartir con ustedes algunas de las últimas fotos que le tomé a mi abuelo el 25 de mayo de este año. Fue un día que acompañé a mi papá a hacerle la hidroterapia de los jueves en la mañana. Aproveché esa ocasión para llevar mi cámara y así, como lo estoy haciendo hoy, recordar la satisfacción que sentí ese lindo día al ver a mis abuelos felices al trabajar su salud en el agua.












Canciones de hoy

Para este post quiero recomendarles música que me gusta y que también escuchaba mi abuelo Cheo. Cuando iba a su casa casi siempre se escuchaba la Billo´s. Desde hace unos años para acá valoro más  su música pero de pequeña no me gustaba para nada. Podría recomendarles algunas canciones pero siento que esa música es más de mi abuelo que mía, no me siento tan identificada con ella como podría sentirse mi papá, por ejemplo. Así que la música que creo que nos identifica tanto a mi abuelo como a mí es la super banda de Venezuela: Guaco. Esta banda que comenzó como un grupo de gaitas y ahora tienen un estilo musical único y característico, lleva más de 50 años de trayectoria haciendo música para tres generaciones (hasta ahora). Yo crecí escuchando Guaco y también tuve esa relación de amor-odio hacia su música, ya que cuando eres pequeño muchas veces sientes rechazo hacia la música de varios de los artistas que tus padres o tus abuelos más escuchan, y mi papá y mi abuelo escuchaban juntos MUCHO a Guaco y hablaban MUCHO sobre Guaco. Empecé a conectarme con la música de esta banda con el álbum Equus del año 2006. Con el tiempo, me han gustado sus trabajos recientes y sus álbumes anteriores. Por Guaco han pasado muchos artistas excelentes y, aunque me hubiese gustado haberlo hecho cuando Ronald Borjas estaba en la banda, quisiera en algún momento tener la oportunidad de verlos en vivo ya que todos los que lo han visto me han dicho que sus presentaciones son de alto nivel.


A comer (Guaco 85, 1985) No les recomiendo oír esta canción si tienen hambre porque la letra menciona muchas comidas venezolanas sabrosas. Esta es una de mis canciones favoritas de Guaco, primero porque honestamente me identifico con ella porque me gusta mucho comer, y segundo porque me parece que es una canción bastante ingeniosa y graciosa. La musicalización es una de sus tantas combinaciones divinas para escuchar de gaita con salsa y las características trompetas de Guaco. Frase favorita: De todos los placeres de la vida, uno de los más importantes es el comer.
Un detalle en falso (Triceratops, 1993) Jorge Luis Chacín hizo muy buenos aportes a Guaco mientras fue miembro de la banda, y uno de esos aportes fue esta bella canción. La letra es lindísima y muy bien pensada, y les recomiendo escuchar la canción original que es interpretada por Gustavo Aguado o la versión que Jorge Luis Chacin hizo con el grupo Caibo que también es bastante buena. Frase favorita: Yo no se como es que piensas que no te amo si es que al verte se me ensancha el corazón.
Si no estás conmigo (Equus, 2006) Esta es indiscutiblemente una de mis 5 canciones favoritas de Guaco desde que tengo como 9 años, incluso fue el ringtone de mi teléfono por un buen tiempo. También la canta Jorge Luis Chacín, empieza como una salsa normal y casi al final de la canción comienza una descarga guaquera, y me encanta que se escuche la clave tan marcada. ¡Por favor escúchenla si no lo han hecho! Frase favorita: Se que no fui lo mejor que ha pasado por tu vida pero al menos reconozco hice el intento.


Muchas gracias por leer este post tan personal y lleno de amor.


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Con cariño, Amanda